SERIES TV
Las series de televisión siempre han sido un espacio de distensión, preparadas para que los espectadores, desde sus casas, cansados después de una jornada de duro trabajo, se entretuvieran con algo divertido, ameno, sencillo, sentados en su sofá y con su mando a distancia. Recordemos Cheers, Friends, Doctor en Alaska, La hora de Billy Cosby, El Príncipe de Bel Air, Cosas de Casa, El Equipo A, y tantas otras series que nos han entretenido, divertido, emocionado, apasionado, o simplemente nos han ayudado a cubrir tiempos muertos.
Pero las cosas han cambiado (En el artículo, en general me refiero a las series norteamericanas, porque exceptuando un par de casos, las series nacionales por lo general son precarias, chabacanas, estúpidas, repetidas, y en el mejor de los casos burdas copias sin intencionalidad, calidad o gusto).
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SERIES CINEMATOGRÁFICAS
Hoy en día los formatos de las series de televisión son algo más. Han pasado de ser un pequeño espacio a medio día o después del telediario, con el que no era necesario hacer zapping y sí fácil conciliar el sueño, a ser auténticas blockbusters, superproducciones que abarcan todos los géneros: policiaco, negro, espionaje, drama, comedia, ciencia ficción, aventuras… Y así, series como Los soprano, 24, Alias, Psych, Dexter, Me Llamo Earl, House, Héroes, Perdidos, PrisonBreak, A dos Metros Bajo Tierra, Carnivale, Deadwood… y también lastimosamente Bones, Nip Tuck, Sin Rastro, CSI, Mentes Criminales, Ley y Orden, etc… se han hecho con un hueco en la “pantalla pequeña”, que ha dejado de ser pequeña, y mueve no sólo más espectadores que muchas películas cinematográficas, sino en algunos casos, cifras económicas astronómicas, y cuyos fans, merchandising y ventas en dvd se sitúan por encima de muchas producciones para la gran pantalla.
FORMATO UNIVERSAL
Con ingeniosos guiones, pero sobretodo adaptando la técnica y la cultura cinematográfica del mayor exportador de películas del mundo, con su basura y sus maravillas, han sabido mutar y acomodar lo mejor de sus producciones cinematográficas al formato televisivo, y gracias sobretodo a internet, estas series llegan semanalmente a cientos de países (aunque sea de manera “no oficial”), y sus adeptos están enganchados a la red esperando al minuto poder descargarse el último episodio de su serie favorita, como pueden ser recientemente Héroes o Dexter. Y hay que decir que este “fenómeno de internet” que engancha a tantos de estos “cyber-espectadores”, influye de manera positiva tanto en los nuevos formatos, como en algo tan importante como es la versión original e íntegra de estas producciones. Ya que las series llegan ripeadas directamente de su emisión televisiva norteamericana, y todavía no han llegado a nuestro país y han sido dobladas, se encuentran “en inglés”, en su versión original, y cientos de cyberfans traducen y añaden subtítulos en decenas de idiomas (en castellano obviamente también, aunque en ocasiones nos lleguen versiones del texto en sudamericano algo curiosas). Esta “molestia” para muchos de los espectadores que no pueden esperar meses, incluso años, a ver la serie en “su televisión” doblada al castellano, por otro lado, desde mi punto de vista, favorece y enriquece las series, que aunque en este país suelen tener unos doblajes excelentes, “pierden” muchos matices de los personajes, incluso de las tramas. Un ejemplo de estas “aberraciones” en la elección de los doblajes es la reciente Dexter.
TRAMA O PRESUPUESTO?
Una de las cuestiones que marcan la diferencia es algo curiosa. Es la pescadilla que se muerde la cola… ¿qué viene primero, el huevo o la gallina? Me refiero a los guiones y los presupuestos/formatos.
La diferencia la marcan las nuevas historias que abarcan todos los géneros, como comentaba al comienzo, alejándose principalmente de las “sitcoms”. Se tratan las historias con medios cinematográficos. ¿Qué fue primero: se ofrecieron grandes presupuestos para realizar series de una calidad enorme, o se escribieron guiones que para su realización necesitaban de una gran inversión?. Nunca lo sabremos, posiblemente fue a la par, pero es algo que en este país deberíamos empezar a plantearnos.
Series como 24, Los Soprano o Psych, por poner tres ejemplos muy diferentes, tienen cosas en común.
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Se ruedan para emitir en Televisión, sí, pero se ruedan en formato celuloide, no en vídeo. Y aunque un espectador base no lo note, la calidad y el gusto marcan la diferencia. En muchas secuencias, sino en todo el rodaje, se utilizan varias cámaras simultáneas, lo cual agiliza no sólo los tiempos de rodaje sino también facilita labores de montaje o a nivel actoral.
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Se tratan por lo tanto, las series, como películas cinematográficas, desde su planificación, pasando por el rodaje y la postproducción, sin escatimar gastos en la promoción y distribución.
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Se ruedan en decorados construidos en platós, sí, pero no decorados estilo “sitcom”, es decir, de teatrillo. Son decorados por lo general completos, con sus cuatro paredes y techos. Esto permite a los realizadores mover la cámara por todo el plató y poder mostrar todos los puntos de vista y encuadres necesarios.
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Ruedan en exteriores. Efectivamente, aunque los espacios principales son decorados, muchos otros son escenarios naturales como hoteles, cafeterías, parkings, puertos, y por supuesto las calles. La cámara deja de estar anclada a un trípode en un plató y sale de paseo ya sea en travellings, steadycams, grúas, e incluso carmounts, tomas aéreas y demás.
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Por lo general son historias comunes, que pueden ocurrir en nuestro mundo actual. Bien en clave de conspiración terrorista, de extorsiones mafiosas o investigaciones de asesinatos, tratadas con humor, violencia, crueldad, sexo… o lo que haga falta. Y que nadie se confunda, aunque todas sean ficción, suelen ajustarse a patrones de nuestra sociedad (exceptuando series como Atlantis, Gallactica… pero incluso Perdidos o Héroes, que tienen partes de “ciencia ficción” o “fantasía”, tienen una base muy real), y aunque puedan parecer hilarantes, surrealistas, escabrosas, o demasiado “exageradas” como los “momentos Bauer“… analicen con cautela…
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Sus actores protagonistas son la conjunción perfecta entre actores formados en el cine y nuevos talentos procedentes del teatro o producciones independientes. Es de destacar que los actores actualmente migran constantemente a estos formatos televisivos de gran calidad, cosa impensable hace una década donde la televisión estaba reservada simplemente a actores poco conocidos (muchos de ellos daban el gran salto a a la gran pantalla, Clint Eastwood entre otros), para cameos (apariciones estelares), o actores que se jubilaban en la pequeña pantalla. Se pueden citar a Kiefer Sutherland (24), Hugh Laurie o Omar Epps (House), James Gandolfini, Joe Pantoliano o Steve Buscemi (Los Soprano), Jennifer Garner o Ron Rifkin (Alias), Timothy Olyphant o Ian McShane (Deadwood), James Caan o Josh Duhamel (Las Vegas), y un largo etcétera…
CONCLUSIONES
Sin ánimo de extenderme mucho más pues el tema de la nueva generación de series que comenzara el Sr. David Chase con Los Soprano a finales de los 90 da para largo, terminar con un par de conclusiones.
Las nuevas generaciones de series son un arma de doble filo. Son geniales pues sus tramas nos mantienen expectantes, y por fin nos hacen viajar a mundos imaginarios, al interior del cuerpo humano, a la mente de un criminal, al seno de una familia mafiosa, al cuartel general de una unidad antiterrorista, a los entresijos de un casino o al ala oeste de la casa blanca… Nos divierten o nos tensionan, nos emocionan o nos disgustan, nos hacen cuestionarnos la moral de los personajes, pero también la del mundo en el que vivimos o de nosotros mismos. Pero por otro lado, y como suele pasar (sobretodo con los yankis…), todo en su justa medida tiene su efecto, pero en exceso… agota, cansa… y sobretodo, pierde calidad. Y así pasa, son varias las series de verdadera calidad tanto a nivel narrativo como técnico, pero son una cantidad ingente de series infames las que nos inundan… Viendo el éxito de Urgencias o CSI, se suben al carro series “similares”, y ale, veeeenga series de policías, de abogados y juicios, de hospitales y urgencias… Y sin entrar en valoraciones, pocas de estas propuestas que intentaré tratar en artículos, son verdaderas series interesantes, novedosas y originales. Destacar entre las recientes o actuales Los Soprano, House, Dexter, Roma, 24, etc… Otras con falta de ingenio u originalidad como El Abogado, Mentes Criminales, CSI “mi casa”, Angel, Boston Legal… Y ver como otras se han quemado y no han sabido cerrarse a tiempo, como Alias, Perdidos, CSI, los 4400, Héroes, Buffy… Por esto, no hay tanta calidad, aunque como acostumbran los norteamericanos, el acabado es excelente, aunque la propuesta… deficiente.
También hay que decir que una serie no sólo se define por su presupuesto. Series sencillas, “baratas”, originales y banales las hay y son necesarias. No todo es tensión o suspense, también es necesario poder relajarse y entretenerse. Así, tenemos también un amplio repertorio no sólo a nivel internacional sino dentro de nuestra propia industria, aunque cierto es, algo pobres tanto en contenido como en desarrollo. Pero el público decide, el espectador manda, y aunque espacios como Camera Café, Siete Vidas, Cuéntame como pasó, El Comisario o Cuenta Atrás, por no hablar de la maravillosa Los Simuladores (gusten o no), tienen una calidad más que aceptable, es triste que formatos como Escenas de Matrimonio, Un Paso adelante o Ana y los 7 funcionen en share (audiencia).
Las miniseries también han calado hondo. Hablaremos de Taken, Band Of Brothers o Carnivale, series de 1 ó 2 temporadas únicamente, cerradas (en teoría), con una calidad y una originalidad abrumadoras. Los espectadores se han quedado con ganas de más, pero… eso es lo que hay. Historias cerradas contadas en 10 ó 20 capítulos, ¿para qué más?, ¿para qué ir alargando y perdiendo intensidad en la trama?, ¿para qué ir introduciendo nuevos personajes que no vienen a cuento?. Se dilatan tanto que acaba ocurriendo lo peor: el espectador o deja de verla o espera que termine pronto, y eso, es un error. Mejor un buen sabor de boca final y ganas de más.
¿Cómo avanzará la industria cinematográfica?, ¿se emitirán algunos capítulos únicamente en cines?, ¿desaparecerá el cine para pasar a la “pequeña pantalla” y nos quedarán sólo salas IMAX y/o películas de animación o impresionantes fx?, ¿habrá una gran crisis en un par de años por agotamiento de ideas y nueva falta de originalidad?, ¿volveremos a los viejos formatos de La Hora de Billy Cosby o Cheers? Hay que recordar que McGyver o V vaticinaron el futuro cambio… pero ahora, ¿qué está por venir?, ¿qué engendro será el nuevo eslabón de esta evolución audiovisual?
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Joss
